Aspectos medioambientales de las comunidades energéticas
Las comunidades energéticas son piezas clave en la lucha contra el cambio climático. Al desplazar el modelo de generación centralizado y basado en combustibles fósiles hacia uno distribuido y limpio, su impacto ambiental es directo y medible.
Aspectos medioambientales más relevantes:
1. Descarbonización y reducción de emisiones:
- Sustitución de fuentes fósiles: Al priorizar la energía solar, eólica, biomasa o minihidráulica, se reduce drásticamente la huella de carbono de los miembros.
- Cumplimiento de objetivos climáticos: Ayudan a las regiones y municipios a alcanzar sus metas de emisiones netas cero alineadas con el Acuerdo de París.
2. Fomento de la eficiencia energética:
- Reducción de pérdidas en el transporte: Al generar la energía cerca del punto de consumo (generación distribuida), se minimizan las pérdidas de electricidad que ocurren en las grandes redes de transporte.
- Optimización del consumo: La comunidad suele implementar sistemas de monitorización inteligente que ayudan a los vecinos a entender y reducir su demanda energética diaria.
3. Protección de la biodiversidad y el territorio:
- Instalaciones integradas: A diferencia de las macroplantas, las comunidades suelen utilizar espacios ya antropizados (tejados de edificios públicos, zonas industriales, parkings), evitando la ocupación innecesaria de suelos naturales.
- Sensibilidad local: Los proyectos son diseñados por la propia comunidad, lo que garantiza un mayor respeto por el paisaje y los ecosistemas locales.
4. Promoción de la economía circular:
- Gestión de recursos locales: Uso de residuos orgánicos locales para biomasa o aprovechamiento de excedentes térmicos industriales para redes de calor comunitarias.
- Ciclo de vida de los equipos: Las comunidades suelen priorizar el mantenimiento y la reparación colectiva de sus infraestructuras, alargando la vida útil de los componentes.
En definitiva, las comunidades energéticas permiten pasar de un modelo fósil contaminante a una generación limpia y distribuida. Al producir energía donde se consume, se reducen las emisiones de CO2 , se evitan pérdidas de transporte y se protege la biodiversidad local, convirtiendo la sostenibilidad en un esfuerzo vecinal.
