Soberanía energética: Un paso colectivo hacia un futuro sostenible: Crónica del III Conversatorio de la Red Anagos
En un momento de incertidumbre global, la energía se ha convertido en el centro de todas las miradas. El pasado conversatorio organizado por la Red Anagos (Red de Economía Social y Solidaria de Canarias) no solo analizó las causas de la crisis actual, sino que puso sobre la mesa soluciones reales que ya se están aplicando en nuestro archipiélago y en el resto del Estado.
El diagnóstico: Un sistema frágil y dependiente
El conversatorio arrancó con una advertencia clara: la crisis energética no es coyuntural, sino estructural. Según los datos compartidos:
- Dependencia extrema en Canarias: Mientras que en España se importa el 70% de la energía, en islas como La Palma la dependencia de combustibles fósiles alcanza un alarmante 98%.
- Vulnerabilidad social: El 28% de la población en La Palma sufre de pobreza energética, y un 16% tiene dificultades para pagar sus facturas.
- Oligopolio y beneficios extraordinarios: Solo cinco empresas controlan el 80% del mercado energético en España. Mientras tanto, se estima que las grandes petroleras obtienen beneficios extra de 37 millones de dólares al día debido al contexto de guerra.
Propuestas desde la Economía Social: Del «consumidor» al «prosumidor»
Frente a este modelo extractivo y lejano, las asociaciones «cooperativas proponen una cadena de valor regenerativa donde la producción esté cerca del territorio y la gestión sea democrática.
Como modelo real cercano, Energía Bonita, una cooperativa y comunidad energética de La Palma que está construyendo soberanía energética desde abajo:
- Cuenta con casi 300 personas socias.
- Han instalado más de 600 kW de potencia fotovoltaica a través de 8 plantas de autoconsumo colectivo.
- Ante la crisis, la cooperativa está impulsando peticiones al Cabildo, como la mejora del transporte público, y organizando compras colectivas de paneles térmicos locales (fabricados en Canarias) para reducir la dependencia de tecnología importada.
¿Qué nos llevamos del conversatorio?
- La soberanía empieza en la comunidad: Aprendimos que la energía, cuando se gestiona desde el ámbito local y cooperativo, deja de ser un bien de mercado para convertirse en un bien común que beneficia a todo el entorno.
- La fuerza de la colaboración: Aunque cada territorio tiene sus retos, la hoja de ruta es compartida: empoderar a la ciudadanía para que sea protagonista de su propio consumo.
- Acción colectiva: El cambio es posible y urgente. La participación en comunidades energéticas es la herramienta más poderosa que tenemos para combatir la pobreza energética y avanzar hacia la independencia de las fuentes fósiles.
El mensaje clave
La economía social y solidaria no busca solo cambiar un eslabón, sino transformar todo el sistema: acercar la producción al territorio, democratizar la energía y pasar de un modelo extractivo a uno regenerativo y distribuido.
¿Quieres ser parte del cambio?
Únete a tu comunidad energética local, donde las decisiones no las toman accionistas, sino las propias vecinas y vecinos.
En palabras de los ponentes: «No se trata solo de cambiar paneles, sino de cambiar el modelo económico hacia uno basado en la justicia social y la memoria histórica de cuando el pueblo se organizaba para proveerse de sus propios recursos«.
(Puedes ver la grabación completa del conversatorio aquí: VÍDEO)
